“Noctilia”

70×100cm

Acrílico y óleo sobre lienzo

2025

$60,000.00 MXN

Hay personas que atraviesan la vida como quien camina por la superficie de un lago. Y hay otras que sienten una atracción inevitable por sus profundidades.

Esta obra habla de ese impulso de descender. De mirar aquello que permanece oculto, no para conquistarlo, sino para comprenderlo. Este ser femenino habita un territorio suspendido entre las nubes, la noche y el misterio. Sus ojos parecen dirigirse hacia adentro más que hacia afuera, como si observara un paisaje invisible para los demás. Entre sus manos flota una energía en transformación, un puente entre el corazón y aquello que no puede explicarse con palabras.

Me interesa explorar esa parte de la experiencia humana que percibe más de lo que ve. Esa intuición que aparece antes que la lógica. Esa sensación de que existe algo moviéndose debajo de la superficie de las cosas.

La flor blanca que corona a este ser representa la capacidad de encontrar belleza incluso en los territorios más oscuros del alma. El ojo abierto habla de consciencia, pero también de responsabilidad. Porque ver más profundamente no siempre es cómodo. A veces implica atravesar aquello que otros prefieren evitar: el miedo, la pérdida, la sombra, la transformación.

Por eso esta obra también habla del poder. No del poder que domina, sino del que nace de conocerse a uno mismo. Del valor de entrar voluntariamente en nuestros propios abismos para descubrir qué habita allí. De tomar la decisión de atravesar el misterio y permitir que nos transforme.

Este ser femenino sostiene entre sus manos una fuerza que podría destruir o crear. Podría cerrar el corazón o expandirlo. Podría convertirse en control o en sabiduría. Y esa posibilidad existe en todos nosotros.

Creo que la verdadera transformación ocurre cuando dejamos de pelear con nuestra oscuridad y comenzamos a escucharla. Cuando comprendemos que el misterio no es un enemigo que deba resolverse, sino una fuente de conocimiento que nunca termina de revelarse por completo.

Esta obra habla de la intuición, de la profundidad, de los ciclos invisibles y de la sabiduría que emerge cuando nos atrevemos a mirar hacia adentro. Habla de la capacidad de sostener la vida y la muerte, la luz y la sombra, sin necesidad de elegir entre una u otra.

Porque hay conocimientos que no se encuentran en la superficie. Hay que descender para recordarlos.

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