“Loto”
40×60×24cm
10kg
Bronce
2024
VENDIDA
Hay flores que no nacen a pesar del pantano, sino precisamente desde él.
"Loto" es una escultura en bronce que representa a una mujer que ha aprendido a florecer desde las profundidades de su propia historia. Dos flores de loto cubren sus ojos, mientras otras comienzan a aparecer entre su cuello y su cabello. No son ornamentos. Son la manifestación visible de una transformación interior.
La flor de loto nace en aguas turbias. Sus raíces permanecen sumergidas en el lodo y, sin embargo, su tallo atraviesa la oscuridad hasta alcanzar la superficie y abrirse hacia la luz. En esta obra encuentro una metáfora de la experiencia femenina: la capacidad de descender hacia una misma, atravesar aquello que duele, confunde o transforma y encontrar ahí mismo la materia necesaria para volver a crecer.
El cabello de la mujer está construido a partir de formas moluscas que evocan un mundo profundo, acuático y antiguo. En ellas permanece la memoria de los lugares internos que tuvo que recorrer para encontrarse. Porque florecer no significa olvidar de dónde venimos. Tampoco borrar aquello que nos hirió. Significa permitir que nuestra historia cambie de forma dentro de nosotros.
Por eso esta mujer conserva la profundidad en su cabeza y las flores sobre su cuerpo. Lleva consigo lo vivido, pero ya no como una condena. Lo lleva como memoria, conocimiento y raíz.
"Loto" habla de una feminidad que no encuentra su fuerza alejándose de su vulnerabilidad, sino entrando profundamente en ella. Una mujer que descubre que aquello que alguna vez pareció oscuro también podía contener vida.
Porque algunas flores necesitan tierra fértil. Otras necesitan atravesar el pantano.
Y quizá florecer sea precisamente eso: no salir intactos de nuestras aguas más turbias, sino regresar de ellas convertidos en algo nuevo.